Dentro y detrás
de una mente sabia
estaba él el ser,
una respuesta irónica,
después del café,
corrimos unos cuantos centímetros,
que parecían años,
y bajo la dulce lluvia
un humectante ambiente mojado,
decidimos el mismo lugar
que aquella vez nos convocó
una conversación,
en el cerro Sagrado,
deja vú,
le horizonté.
Fuimos a secarnos al monte,
nos sentamos cerca de una banca
te sentaste en ese lado del mundo,
en donde todo gira,
en Baquedano,
donde la gente pasa al metro,
la ley te persigue.
Caminamos de la mano
que luego empuñaba,
giraba el gatillo
y miraba hacia el cielo,
donde escurrían gotas
por el rostro
y luego sangre de las cienes.
Cada uno con su arma,
...
..
.
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